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Subte Galaxy

1.33m x 1.73m

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Double Motion

1.40m x 2.50m

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Double Motion II

1.40m x 2.50m

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Double Motion III

1.40m x 2.50m

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Fuerza Mayor

1.33m x 2m

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Rescate Emocional

1.16m x 1.11m

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Caleido Hexagonal I

0.80m diámetro

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Caleido Hexagonal II

0.80m diámetro

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Caleido Hexagonal III

0.80m diámetro

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Caleido Rojo y Verde

1.73m x 1.33m

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Caleido Taxi

1.73m x 1.33m

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City Dreams

1.73m x 1.33m

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Flúor

1.50m x 1m

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Icaro (díptico)

5m x 1.80m

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Leblon

2m x 1.33m

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Love Persecution

2.17 x 0.52m

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Caleido I

0.70m x 0.70m

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Caleido II

0.70m x 0.70m

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Caleido III

0.70m x 0.70m

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Caleido IV

0.70m x 0.70m

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My Life in Berlin

1.05m x 1.50m

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My Life in Berlin II

1.40m x 2.50m

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My Life in Berlin III

1.73m x 1.33m

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Subte I

1.73m x 1.33m

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Subte II

1.73m x 1.33m

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Zonda R Revolution

4m x 2.40m

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Pagani Batman Zonda

Intervention

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Pagani Batman Zonda

Intervention

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Ferrari Che Guevara

Intervention

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Ferrari Che Guevara

Intervention

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Porsche Pasión Argentina

Intervention

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Porsche La Coca

Intervention

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Porsche Isabel Sarli

Intervention

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Lamborghini

Intervention

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Lamborghini

Intervention

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Art Meets Fashion Meets Art

Berlin Fashion Show

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Art Meets Fashion Meets Art

Berlin Fashion Show

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The Space Between People

Berlin Art Gallery Z

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The Space Between People

Argentinian Embassy, Berlin

BIO

2018 - Art meet Fashion Meets Art - Trabajo en colaboración Art Gallery Z junto a BSP Business School Berlin
2017 - Muestra en la Embajada Argentina en Berlin Alemania
2017 - Muestra Art Gallery-Z - Berlin Alemania
2016 - Muestra Audi Lounge - Cariló Arte Contemporáneo.
2013 - Muestra Art Wanson Gallery. The Westin Valencia . Valencia, España
2012 - Muestra Marbella Luxury Weekend. Marbella, España
2011 - Muestra Museo de Porsche. Stuttgart, Alemania
2010 - Muestra Galería Daniel Maman. Buenos Aires, Argentina
2010 - Feria Arte BA - Galería Isabel Anchorena. Buenos Aires, Argentina
2009 - Muestra “2nd Friday Chicago”, Galería 4Art Inc. East Pilsen Chicago, IL. USA
2009 - Muestra “Irreversible 100 Most”, Cisneros Fontanels Art Foundation, Miami. USA
2009 - Muestra Centro Cultural Recoleta. Buenos Aires, Argentina
2009 - Arte BA, Galería Isabel Anchorena. Buenos Aires, Argentina
2009 - Muestra “En lo +alto”- Hotel Alvear. Buenos Aires, Argentina
2009 - Muestra Banco Ciudad. Buenos Aires, Argentina
2008 - Muestra Galería Isabel Anchorena. Buenos Aires, Argentina
2008 - Feria Arte BA - Galería Isabel Anchorena. Buenos Aires, Argentina
2007 - Muestra ¿Por qué Pintura?- Fondo Nacional de las Artes. Buenos Aires, Argentina
2005 - Sthlm Art Fair (Feria Internacional de Arte de Estocolmo) - adquisición Galería Original Global Art
2004 - Muestra Fundación Internacional Jorge Luis Borges. Buenos Aires, Argentina
2002 - Becada por Luis Felipe Noé en sus seminarios de análisis de obra
1993 - Muestra Internationaal Instituut voor Sociale Geschiedenis (Instituto Internacional de Historia Social de Amsterdam)
1988 - Becada Seminarios de Estudio Universidad de Tai Pei - China
1986 - Becas en: Pratt Institute, School of Art and Design, USA // The School of Art Institute of Chicago University (Fine Arts) // San Francisco University (Fine Arts) Cincinnati
1986 - Finalist and Honorable Mention “Scholastic Art Awards Contest
1986 - Muestra Seleccion Nacional de Portafolios- NY, USA
1985 - Premio “Gibson-Gannet Christmas Art Awards Contest

CRÍTICAS

Las reflexiones de Daniela Boo.

Luis Felipe Noé, julio de 2009

El ojo viaja, siempre, siempre viaja. El ojo no es estático. El reconocimiento de los objetos puede detenernos, pero siempre estarán en nuestra marcha. Pero estamos en un tiempo donde todo marcha. Ya no importa la nuestra, sino la dinámica que se suscita entre las velocidades. La nuestra, peatonal, casi estática en relación a la velocidad, por ejemplo, de un tren subterráneo. Lo esperamos en un terreno que no se mueve hasta que subimos a él, terreno que si se mueve. Estatismo y movilidad, esta es la clave para entender la fascinante obra de Daniela Boo. ¿Que es lo que se traslada en el tren subterráneo? ¿La multitud? Si, pero también la conciencia de la realidad. Ella no es estática.

El periodismo nos enseñó un aspecto de la fotografía: lo móvil se eterniza (si es que su documentación sobrevive). Pero hay otra fotografía: la que propone lo subjetivo, tan sea estático o móvil. Muchos fotógrafos aceptan el desafío llegando hasta la abstracción. Aquí la fotografía compite con la pintura.

Pero la pintura a su vez compite con la fotografía, ya que muchos pintores fascinados con la fotografía intentan el hiperrealismo. La conciencia de la realidad y la conciencia del mundo en movimiento que se tiene en la actualidad está más allá de la tecnología, aunque esta la haya despertado: reside en el ser humano.

Y aquí comenzamos a hablar de Daniela Boo. Ella tiene su lenguaje visual –la pintura- armado por líneas y colores que se van articulando en un espacio virtual. Pero como la tecnología nos enseña a desarrollar nuestra consciencia ella nos muestra el punto de ruptura entre una realidad estática y una realidad móvil, tanto sea en un subterráneo o en la calle frente a los automóviles.

En su pintura que como objeto es estática, paradójicamente, todo se desfasa, todo es móvil. Pero, también, puede detenerse y observar lo estático. También ella es una reflexión sobre la reflexión, sobre aquello que se refleja y esta presente sin estarlo. Es así que Daniela con absoluta coherencia se mueve entre lo que nos puede impresionar como abstracto y aquello que se nos presenta con la veracidad de una fotografía. Y este es un lujo que ella puede darse, porque se trata de una excelente pintora en lo que al oficio se refiere. Pero, lo más importante es la poética sensorial que ella propone y que ninguna máquina fotográfica, ni la más rápida, podría lograrla. No existe la mirada objetiva y hasta la fotografía puede llegar a ser subjetiva, pero, además, Daniela, en sus manos no tiene una máquina fotográfica, sino un pincel y una memoria, porque frente a sus ojos solo se encuentra el cuadro que pinta y que luego agradecidos lo contemplaremos nosotros.





Daniela Boo

Maria Teresa Constantin, julio 2009

Fugaces, las imágenes cotidianas se superponen unas a otras. Pasar de peatones, automóviles, colectivos, trenes, marquesinas, publicidad móvil, televisión, plasmas o leds, a los que se agrega la acumulación de imágenes impresas. Una sucesión sin cisuras que se impone a la mirada. ¿Cómo producir un corte, cómo detener el ritmo frenético de lo urbano? En Daniela Boo, ese instante de detención parece producirse cuando, superponiéndose al ametrallamiento visual de las ciudades contemporáneas, fija la mirada en hombres y mujeres, los aparta de lo incesante y se concentra en ellos. Con la pintura.

“El gran desafío es la soledad”, afirma la artista. La de los habitantes de la ciudad y la suya propia frente a los elementos de la pintura. Y esa mirada es la que subyace en el conjunto de obras que exhibe en esta muestra, una serie de trabajos realizados entre 2005 y 2009.

Así, en obras como Pasajeras, pasajero, In & out, (2005), el acento está puesto en el aislamiento de quienes transitan las concentraciones urbanas: una ventanilla de bus, detrás de ella la imagen recortada de una mujer, el interior de un vagón con una solitaria figura masculina o el ascenso y descenso de pasajeros de los trenes. Sin embargo, si en la primera el color plano del autobús, los detalles depurados de los diferentes elementos acentúan una cierta soledad metafísica, en otras obras ese aspecto se reduce sólo a ciertos detalles y otras zonas, como la figura humana, las ventanillas del fondo del vagón o las manchas de color del andén, acusan ya un borramiento de contornos que será casi el motivo principal de las obras venideras. Dos variantes por las que la artista transita indistintamente: la extrema quietud y el vértigo de la dinámica del color. En ese sentido tanto Che, (2007) -un recorte del flujo del transito ciudadano en el que la ciudad se desdibuja en el reflejo de los vidrios de los taxis- como Uno (2005) -el hiperrealismo depurado del interior de un colectivo inundado de flores- refieren, a pesar de la diferencia de tratamiento, a las mismas ausencias, a los mismo encierros individuales en el universo superpoblado de la urbe moderna. Una distancia penetrada a veces por las flores (inevitable evocación a Georgia O'Keeffe), un mundo femenino que se ofrece casi como un cáliz abierto de color, un mundo de fantasías, de sueños coloridos. Transitar esas soledades, dar cuenta de lo humano en la intimidad de pequeños universos congelados por la ciudad, parece ser la voluntad de Daniela Boo. Por su parte, en obras como Del otro lado y del otro lado II (2005) - lo que se ve ‘del otro lado’ de un vagón de subterráneo en movimiento- la figuración amenaza con desaparecer y la imagen se centra en la vitalidad del desplazamiento. Las formas pierden así toda definición para convertirse en una abstracción horizontal de colores y luces.

En 2008-2009, algunos trabajos de Boo parecen rendirse a los requerimientos del color, de la luz, del movimiento y de los problemas visuales que plantean. Ahora la pintura no es la representación de un objeto sino la retención de un deslizamiento (o del deslizamiento del color). En esos trabajos el ojo no opera ya como cámara fotográfica sino como una filmadora quieta fijada sobre cuerpos móviles. El pasaje rápido de trenes subterráneos deviene así tema de diferentes trabajos, entre otros Qué hay detrás de la luz y Double Motion (2008), que funcionan como una serie. En cierto momento, esos trabajos, se desplazan de lo real y se anuncian con nombres que evocan la mitología. Como cuando la mancha de humedad, en los mundos infantiles, se transforma en monstruo o en seductora aventura de titanes. La imagen dinámica del color pierde así toda pretensión de acercamiento científico y parece replegarse sobre lo sensorial primitivo, casi mágico, de su potencialidad. Un entrecerrar de ojos que disuelve por momentos la imagen permitiendo cobrar protagonismo a la pintura, para volver, una vez más, sobre sus preocupaciones.

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